ASIA

 

 

 

No fue fácil

atravesar las orillas

del otro lado del mundo,

despojarme de máscaras y uñas,

cesar de cubrirme

con mi desnudez,

de esconderme

tras gritos y gemidos

y aprehender tu lengua,

alimentarme de tus deseos,

saciarme con tu elixir,

sentirme vencida

por salir victoriosa

de combates sacrílegos.

           

            Y después

¿Cómo callar tu silencio

que me hiere tanto en las entrañas?

Maldiga el dios

en el que no creo

a los impíos

que osen hablar

de mi castigo,

aquellos que jamás

recibirán las bendiciones

de los cuerpos paganos.

Nunca sabrán

de caricias-latidos

aliento sobre aliento

de espaldas al in-mundo.

 

            Y después, después…

 

¿Cómo mirar las dos

sonrisas dormidas

sin desangrarme?

Sólo me queda

el recuerdo del Sol,

y dejarme penetrar

por tus Cenizas.